Por Sergio Reyes II.
( A Jose Silvestre, in memoriam ).
Alzándose mas Allá de su estatura, con sus gafas enarcadas, mirada contundente y demoledoras palabras, Núñez Grassals iba sembrando el camino de sentenciosas enseñanzas que habrían de marcar, como el acero, el accionar futuro de la Pléyades de aprendices de la palabra y aspirantes a periodistas que rebosaban las aulas de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo –UASD-. Carlos Julio Félix, con su novedoso periodismo televisivo y sus trascendentales reportajes de alto contenido humano, comenzaba a definir lo que habría de ser un estilo a la hora de enfocar la noticia, narrada y conducida por sus actores principales. Filiberto Cruz, con sus documentados textos sobre la historia del periodismo y el ejercicio de la comunicación en el país, contribuyó sobremanera a apuntalar el caudal de conocimientos necesarios, que permitiese a los noveles comunicadores poder salir a las calles apertrechados con las herramientas del saber, dispuestos a desentrañar la verdad, -pero toda la verdad!- y estar en condiciones de narrarla con palabras precisas, veraces y de fácil asimilación por el lector.
